The Cube: Ciencia Ficción Elevada Al Cubo

Hace un par de años tuve la ocasión de ver, por primera vez, una referencia sobre esta saga de películas. Las bases de la misma se sustentan en un corto realizado por Jim Henson y retransmitido por la NBC en 1969, en un programa antológico llamado «NBC Experimenta en Televisión»  (NBC Experiment in Television). La película, de 53 minutos de duración, contaba la historia de un hombre (The Man) que se despierta un día atrapado en una habitación cúbica, en la que todas las paredes están formadas por una serie de paneles, de la cual no puede salir, pero en la que pueden entrar y salir otras personas. Esa situación da pie a una historia llena de tintes psicológicos y comedia negra, que impacta al espectador y transmite la agonía del personaje, que sólo podrá dejar el cubo si encuentra la puerta correcta para salir de él. Una historia que puede recordar a algunos de los cortos, de temática similar, realizados también en aquella época, pero para Televisión Española, por Narciso Ibáñez Serrador, el creador de la mítica serie «Historias Para No Dormir«.

The Cube (1997)

La historia que nos ocupa es una idea más evolucionada, que contiene suspense, terror psicológico y un apabullante secreto final, del cual no se tiene constancia hasta el visionado de la tercera parte de la misma. El film, de producción canadiense, fue realizado en 1997 y, aunque no tuvo mucho éxito en taquilla, cuando salió en vídeo causó un auténtico revuelo, y rápidamente se convirtió en una cinta de culto.

El argumento no tiene desperdicio: de repente, siete personas de diferente procedencia y status social, que ni siquiera se conocen entre ellos, se despiertan, cada uno, dentro de una habitación cúbica, con seis compuertas en total (una por cada cara), que forma parte de un gigantesco cubo de dimensiones bestiales donde cada habitación es una minúscula pieza del mismo. Los personajes se van encontrando a lo largo de la historia, en la que cada uno de ellos es una pieza clave más para resolver el enigma, construyéndose así una trama en la que encontrar la salida del monstruoso cubo será la meta final. Pronto descubren que hay habitaciones con trampas mortales, y cada avance por el interior del tetraedro es un aumento del riesgo a caer en una de esas tenebrosas, espectaculares y matemáticamente letales habitaciones, hecho que va aumentando la agonía del espectador al mismo ritmo que la de los protagonistas, haciendo de esta película toda una obra maestra de Terror y Ciencia Ficción.

Una de las bases más importantes de esta película es su muy trabajada concepción matemática, que permitirá a los protagonistas evitar algunas de las trampas e incluso descifrar el enigma del lugar en el que se encuentran.

Para evitar caer en el error de calificar la película en función a mi criterio (porque he de reconocer que soy de gustos un tanto raros), sólo os expongo lo siguiente: tenéis que verla si os gusta un argumento que transmite claustrofobia, terror y conocimientos matemáticos a partes iguales, y con mucha mala baba en algunos momentos.

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Una de las trampas mortales que se encuentran los protagonistas.

Cube 2: Hypercube (2002) 

Cinco años después de la primera de las películas de esta saga, llegó a nuestras pantallas la segunda parte (que fue la primera que ví yo). En esta ocasión, el cubo está más iluminado y entran en juego otros factores, esta vez de índole física y no sólo matemática, aparte de que cada personaje es, a la vez, una pieza más del puzzle, pero referente a la historia que se plantea durante el metraje, a diferencia de la primera parte, en la que todos tenían una función en la resolución de los enigmas del Cubo en sí, y no tenían nada que ver con su génesis. La trama es, básicamente, la misma de la anterior película, aunque en esta ocasión el final, aunque no sumamente aclaratorio, es bastante pésimo, puesto que podrían haber aprovechado mucho más las posibilidades de la historia y de la idea de base como para evitar tener que caer en el tópico que cae, y que no voy a contar, para no estropearles el visionado a aquellos que tengan curiosidad por verla. Una verdadera pena, pues el tinte fantástico de esta secuela, en la que el tiempo y el espacio entran en juego junto con el resto de los elementos que ya conocíamos de la primera parte, podrían haberla convertido en otra cinta de culto, pero cuyo final la relega al cajón de los thrillers de ciencia ficción del montón.

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Cada personaje, en esta parte, es una pieza que
permite ir entendiendo el por qué de la trama.

Cube Zero: The Cube 3 (2004)

Esta tercera parte de la película, como sucede en otras sagas, vuelve sobre la historia planteada en la primera película de la serie, resolviendo algunos de los enigmas que no se habían despejado en aquella y volviendo a producir una sensación de escalofrío impactante en los espectadores, que no esperan el final que tiene este film, aunque en esta ocasión no hay tanta gente confinada en el Cubo como en entregas anteriores. En una de las escenas de ésta, se desvela el terrorífico, pero abierto, desenlace que tiene la primera parte y la línea argumental de toda la saga da una vuelta de tuerca más al dichoso enigma que rodea al puñetero cubo. Por supuesto, el final no os lo voy a contar, pero gracias a él, entenderéis el por qué del título de la película.

Si habéis visto la primera parte, es obligatorio que veáis ésta, y después, si queréis desgranar un poco más el asunto, ved Hypercube [de nuevo] para atar más cabos (aunque vuelvo a advertir que ésta última se sale «un poquito» de lo que sería la verdadera trama de la saga).

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Una de las víctimas de una trampa del Cubo.

En conclusión: una serie de películas intrigantes, con una base teórica matemática correcta y con sorprendentes situaciones y efectos especiales que, incluso al terminar la última de ellas, continúa dejando algunas incógnitas sin resolver.