La individualidad de la pareja

Hace varios dí­as que estoy dándole vueltas a un tema bastante importante, dentro del ámbito de la pareja. Sobretodo si ésta llega después de un largo espacio de tiempo en solitario. Y es que, siendo claro y conciso: la tendencia a la comodidad, a la estabilidad individual, es cada vez mayor; con lo que me surge la duda de si es posible compatibilizar la individualidad propia con el sentimiento de pareja.

Ya hace mucho que no tengo pareja, pero tampoco puedo decir «de este agua no beberé». En ese aspecto me considero muy tradicional, ya que quisiera formar una familia, tener mis propios hijos y verlos crecer, al tiempo que comparto esos momentos con una mujer que me llene como persona. Pero, y por las experiencias que he tenido, siempre surge algo interno, ese sentimiento de individualidad que lleva a muchas parejas a un cuasi constante estado denominado comúnmente «ni contigo ni sin tí­«. Ese estado en el que uno de los miembros de la pareja se siente agobiado porque requiere de más espacio del que dispone con su compañero/a, y como no sabe exactamente por qué se siente tan agobiado, tiende a realizar acercamientos y alejamientos progresivos respecto de su pareja. Ese tipo de comportamientos termina por ahogar literalmente la relación, porque se acumula la tensión y puede llevar a ruptura.

Todo esto que he contado es lo que he aprendido de mi experiencia personal. También he de decir que un agravante de dicha situación son los celos. Si uno de los miembros de la pareja, en su búsqueda de espacio, puede hacer pensar al otro que existe una posibilidad, aunque sea remota, de infidelidad, el «cacao» que se forma es entonces de un tamaño considerable, y el deterioro de la relación, totalmente inevitable.

Es por eso por lo que, en caso de volver a tener pareja estable en un futuro, más cercano o más lejano, me preocuparé por sus necesidades de espacio y le daré toda la confianza necesaria para que se sienta a gusto, sin agobios. Porque la individualidad de la pareja tiende a enriquecerla, siempre que ambos miembros se respeten y se comprendan.

Además, si te la quiere jugar, lo va a hacer igual. Al menos, lo sufrirás menos.