Huye Sin Mirar Atrás

Hoy he tenido que tomar una resolución respecto a los derroteros profesionales que, hasta ahora, han guiado mi camino, tanto en esta senda de Internet, como laboralmente. Hoy he tenido que decidir si quiero meterme más en la telaraña y esperar a que llegue el bicho y se me coma, o por el contrario, aprovechar que todo está preparado, que mi alma y mi cartera se encuentran en paz, y huir hacia adelante.

Hoy he tenido que sopesar algunos momentos de placer efímero, de gozo personal al conseguir superar un reto trás otro, y confrontarlos con mi calma espiritual, con la posibilidad de librarme de ciertas preocupaciones, que inundaban mi mente de tal forma que hasta me impedían dormir a gusto. Hoy he llegado, por fin, a la bifurcación del camino, sabiendo que si sigo por el lado que comencé a andar hace ya un tiempo, terminaré estrellándome contra un muro, o encontrándolo bloqueado más adelante, simplemente porque hay gente que me bloqueará el paso, considerándose más capacitados que yo y esgrimiendo un papel a modo de bandera, como si ello les convirtiera en seres sobrenaturales y todopoderosos, que después lloran si mamá no les pone un plato caliente en la mesa. Gente respaldada por otra, cuya inseguridad es tal que no se fían de la calidad humana per se, sino que exigen un certificado de garantía atemporal, que se otorga en edificios de donde también salen los más grandes campeones de mus y tute subastao.

Hoy, por fin, y trás mucho sopesar, me aparto del camino de los que todo lo saben, pero mejor que se lo cuentes, para "contrastar". Me aparto de la senda de los listos, los avariciosos sin oficio ni beneficio y los tragaldabas de variado pelaje y delirios de fama y fortuna.

He tomado una decisión irrevocable, y he decidido escoger el camino que más piedras tiene, a simple vista, pero que seguro no han escogido esos que no quiero ni ver, por lo que cualquier cosa que encuentre será mejor que aquella telaraña con bicho amenazante e ideas lúbricas e imposibles, porque he decidido no vivir de las ilusiones de los demás, sino seguir alimentando las mías, luchando día a día en igualdad de condiciones que el resto de compañeros de profesión.

Y es que los sueños son muy bonitos… Pero a la hora de dormir.