Estoy Triste

Estoy triste, porque he vuelto a Córdoba, para pasar el Puente (que en mi caso es casi un acueducto) y me he encontrado con la realidad que todo cordobés conoce y que pocos se atreven a admitir…

He observado que la gente se lanza a las barras a la mínima ocasión, a practicar el «Levantamiento de Vidrio en Barra Fija», a veces en la modalidad «vaso de plástico y calimocho», cual perroflautas adictos al tumbing, a tomarse el «Pilicrin» ese, que es un vino blanco chunguísimo que suele utilizarse mucho en las fiestas, y que ese es el espíritu cordobés cuando tiene un periodo festivo: ponerse ciegos a beber vino barato, tanto ellos como ellas, lo que me repugna, ya no sólo por el hecho en sí de perder la poca dignidad que el personal tiene cuando está sereno, sino por el pestazo del gentío y el «sabor» a pueblo profundo que coge el villorio éste cuando se avecina una fiesta.

Lamentable.

Me da cada vez más asco salir por la ciudad cuando bajo a mi tierra, pero estar en casa o pasear bajo el imponente paisaje urbano, «arreglao pero informá», que luce esta ciudad, sin pensar en los especímenes que pululan por sus calles, es algo medianamente reconfortante.

Al menos, algunas cosas se hacen bien, pero si te paras a mirar con más detalle, verás que trás el pijerío se esconde la desgana.

La ciudad con más parados de toda España es la que, curiosamente, genera más dinero negro. Veintitantos años con un ayuntamiento en el que Izquierda Unida es la fuerza dominante (el único lugar de España donde eso sucede) dá mucho que pensar.

Me avergüenzo de Córdoba, también, porque trabajar aquí sólo es posible mediante enchufe directo o mucha suerte (al menos, en mi sector).

Pero Mayo es el mes de las fiestas (borracheras, claro). Hay quien no tiene ni para comer y se ponen curdas entre Cruces de Mayo (que vaya tontería más mierdosa que se han inventado para tener otra fiesta en la que beber…) , Patios, Cata de la Cerveza, Cata del Vino, Feria de Mayo…

Y luego, encima, algún personaje de esos se cree con capacidad de controlar la vida de los currantes que nos tomamos en serio nuestro trabajo, cuando no son capaces de controlar ni dónde apuntan cuando mean…

Ojalá las cosas cambiaran aquí, pero mucho me temo que esta ciudad tiene lo que se merece, porque no dá para más. Es una pena que, la que una vez fuera la Capital del mundo civilizado, ahora no llegue a ser más que un punto de encuentro de delincuentes varios y regalías diversas.

El cordobés que trabaja en Córdoba lo hace en bares, telepizzas, y cosas así. Si es universitario, a lo mejor le dejan entrar en un despacho de abogados, o inmobiliarias, o incluso algún banco (aunque los bancos, sobretodo los que vienen de fuera, que no son «CajaSur» – el banco de los curas – prefieren traerse empleados de otras zonas, y digo yo que por algo será…)

Hay que haberse ido de Córdoba unos añitos y trabajar en otros sitios para entender que la cosa aquí no funciona, que es meramente asqueroso tratar con gentuza encubierta, que encontrar gente «normal» es dificil, y que los niños lo son hasta los 25 años (o más, pues no crecen mentalmente y gustan de parasitar a los padres hasta que, seguro, puedan parasitar a sus hijos.)

Imaginaos un rebaño de «Paquirrines». Pues eso es la fauna que te puedes encontrar por aquí en las zonas de salida nocturna. Y ellas, que podrían ser más abiertas y accesibles (más simpáticas, para qué encubrir la estupidez con sinónimos) son chicas de buen ver, pero que hablar con ellas te deja un muy mal sabor de boca. Dicho de otra forma, tienen los humos más altos que una diva de Hollywood, con el aliciente jocoso de que en su puta vida han salido del «pueblo»…

Me alegro de tener un foro con gente de un montón de sitios, con los que hablar, intercambiar impresiones y dejar claro que no es un mero cabreo puntual, sino una muy dura opinión de la mierda que veo en la ciudad en la que nací, y de la cual no puedo sentirme orgulloso, más que nada, porque lo que siento es un profundo asco.

Un ejemplo más: hoy me he acercado a la Feria del Libro, porque Córdoba se presenta a la Capitalidad Europea de la Cultura para el año 2016, y me encuentro el siguiente rótulo: 34 Feria del Libro.

Vamos a ver…. ¿Tan dificil es ponerle la «ª» al 34 para que sea trigésimo cuarta? ¿Esa es la representación de nuestra cultura? ¡Joder, si en algo tan sencillo la estamos cagando es que es para cortarse las venas longitudinalmente! 🙁

Asco y pena, mucha pena, por algo que, cuando era pequeño, creía que éramos los cordobeses, y que ahora, con mis 28 añitos y el mundo civilizado recorrido por completo, me ha decepcionado.

Y no estoy encabronado.

Sólo estoy TRISTE.

Y, para colmo, me encuentro con ESTO: