Discriminación Positiva, ¿para quién?

Siempre he estado en contra de las desigualdades sociales, pero hay algo que me ha tocado bastante la moral, y es el antagonismo, de por sí ridículo, llamado Discriminación Positiva, utilizado como un medio para detener las situaciones de maltrato físico que, según nuestros legisladores, sólo se producen de hombre a mujer. Hay ocasiones en las que dicho maltrato viene dado por situaciones de chantaje emocional, que ocasionan un estrés psicológico que termina dejando huella en forma de ansiedad o depresión; hay ocasiones en que se manifiesta a través de insultos y constantes amenazas, que también generan un estado de estrés o ansiedad, directamente, y que puede desembocar en una depresión profunda que incluso puede llevar al suicidio. Pero esto es genérico, no «de género» (ni número), sino GENÉRICO, y afecta tanto a hombres como a mujeres, niños o ancianos.

Bueno, pues cuál sería mi sorpresa cuando, llegando a Córdoba después de estar varios años fuera, trabajando, me encuentro con lo siguiente:


La publicidad institucional debe ser inclusiva, no exclusiva

Todo un año viendo el cartelito de marras, al tiempo que veía a madres castigando desproporcionadamente a sus hijos, a adolescentes maleducados riéndose de un jubilado que estaba intentando descansar en un banco del paseo, etc. Te paras a pensar con un poco de lucidez mental y lo primero que te viene a la cabeza es «Â¿Por qué se empeñan en exclusivizar el término ‘violencia de género’ cuando en todos los sectores, y con independencia de sexo, edad, religión… se inflan a hostias, tanto de corte psicológico como a mano abierta?» Es cierto que mueren muchas mujeres al año, pero también es cierto que hay muchas víctimas que, aunque no mueran y tampoco aparezcan en los medios de comunicación, quedan prácticamente muertas en vida, porque las secuelas de un maltrato psicológico quedan durante mucho tiempo, incluso de por vida en la mayoría de los casos.

Existen ocasiones en las que el compañero «sentimental» masculino es un borracho, un perturbado o un chulo, y hace alarde de su poder «a mano abierta» (o cerrada, según preferencias), pero también existe un número de acusaciones de maltrato físico por parte de mujeres con un componente previo de maltrato psicológico anterior en la dirección opuesta (es decir, de ellas a ellos). Éstos compañeros sentimentales suelen estar, en palabras de la propia Prensa, bajo depresión o con algún tipo de síndrome de ansiedad, provocado por una situación de presión psicológica por parte (hecho probado en la mayoría de las ocasiones) de la que debiera ser su compañera.

Es por ello que sería conveniente que la Justicia Española empezara a analizar y a investigar con más rigor este tipo de hechos, porque hay un mundo de situaciones que NO deben ser medidas por el mismo rasero, ya que, desde mi humilde ignorancia, tengo constancia de que existen las llamadas «circunstancias agravantes» y «circunstancias atenuantes» dentro de la evaluación de un presunto delito, que intentan ajustar al máximo la medida de la situación, pero que, movido por la llamada «Discriminación Positiva«, lo único que al final termina haciendo que un juez se decante por un veredicto es la Opinión Pública, llena de sabios que igual te hablan de fútbol, que de informática, que de sexo…

España es el país en el que todos sabemos de todo… Así nos luce el pelo…

Por mi parte, sólo quisiera, en principio, propiciar una ligera enmienda al tabloide expuesto por el Ayuntamiento de Córdoba, muestra impagable del ingenio y la astucia de los ocupantes del Consistorio, porque creo que ser demagogo en lo que se ha dado en llamar «Discriminación Positiva» es tan malo como ignorar la situación real de la Sociedad actual.

Así pues, desde ErPaquillo.Com ofrezco la siguiente variación, más ajustada a la realidad:


Así realmente sí estaríamos dando ejemplo de sensibilización social.

Creo que los ediles de nuestro Ayuntamiento no son tontos, y sería muy bueno para la imagen pública de la «sensibilización del Ayuntamiento en los Problemas Sociales» dicha corrección que englobaría a la población sin excluírla, porque, al fin y al cabo, de lo que se trata es de la igualdad de los derechos, no de excluir o marginar por tal o cual razón.

Y existe algo inalienable que es la Carta de Derechos Humanos, que creo que nos inmiscuye a todos por igual, así como cierto artículo de la Constitución Española que dice algo así como «Todos los Españoles somos iguales ante la Ley«.

¿Seguro, señora Rosa Aguilar, alcaldesa de Córdoba?

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