DELITOS EN LA RED: Cómo Atajarlos de Raíz

Muy dificil es poder denunciar hechos acaecidos en Internet sin aportar las pertinentes pruebas ante un juez, ya que las pruebas deben tener un cierto peso, y hay algunas que lo pierden INMEDIATAMENTE, si pueden ser manipuladas mediana o completamente. Por lo que, presentar denuncias, a dí­a de hoy, por delitos en Internet, es bastante complicado, ya que los únicos delitos que podrí­an denunciarse son los relacionados con la violación a la intimidad y a la imagen, las injurias, calumnias, difamaciones y acosos. Y éstos últimos más a nivel de llamadas telefónicas o mensajes de correo electrónico cuyo remitente pueda ser pertinentemente identificado, con lo que pueden salir del campo “exclusivo” de Internet.


¿Existe una legislación especí­fica para Internet?

Pues no, pero tampoco es que haga mucha falta. Simplemente, basta con integrar a Internet dentro de la legislación existente para el resto de medios de comunicación, pues eso es lo que tenemos aquí­: un medio de comunicación de alcance universal; potentí­simo, fuente de un montón de alegrías, o de un montón de problemas, según lo listo que sea el webmaster de turno, o los trapos sucios que tenga (aunque en caso de tener trapos sucios, siempre puede optar por no meterse con aquellas personas que puedan conocerlos y, por ende, ponerle en jaque)

Es por eso que, para presentar una denuncia formal ante delitos de í­ndole telemática, hay que tener muchas (y especí­ficas) pruebas. Por ejemplo: si yo pusiera una denuncia por difamación en una página web, lo primero que debo hacer es guardar dicha página en formato MHT, imprimiendo, a ser posible, la parte de los insultos. Y luego, junto con el policí­a judicial con el que hubiera puesto la denuncia, revisar que lo impreso y lo grabado se corresponde con lo publicado, pues es un testigo cualificado que aportará el peso necesario a las pruebas presentadas. Si dichas pruebas son revisadas por agentes de la Ley teniendo éstas más de un periodo razonable de antigüedad (hablamos de más de dos dí­as, puesto que casi todo en Internet es manipulable a dí­a de hoy), esas pruebas, con toda certeza, serán desestimadas por el juez, ya que no tendrí­an validez alguna al poder haber sido manipuladas (me refiero, en este caso, a los registros guardados de las charlas en programas de mensajerí­a y páginas web guardadas en formato HTML plano, sin haber sido ésta últimas contrastadas con el material publicado que da lugar a los hechos denunciados.)


¿Cómo capturar a un(os) sinvergüenza(s) en Internet?

  1. TESTIGOS OBLIGADOS: Si eres ví­ctima de un delito dentro de Internet (por violación de la intimidad y el honor, derecho de imagen, injurias, difamación, etc.) tienes que reunir todas las pruebas posibles y almacenarlas. A continuación, presenta la(s) denuncia(s) pertinente(s) en la unidad de Policí­a Judicial del Cuerpo que prefieras (Guardia Civil o Policí­a Nacional, aunque los primeros suelen coger estos temas con más dedicación). El agente que te atienda comprobará lo que estás denunciando en el momento en que formalices tu acusación, y verificará que las pruebas son, efectivamente, auténticas, con lo que la denuncia adquirirá el peso necesario para que el juez, en Diligencias Previas, la tire “p’alante”. El motivo es que existe, como mí­nimo, un testigo CUALIFICADO con conocimiento del delito, y más peso aún tiene el que sea el mismo que ha cursado la denuncia (y que, probablemente, ha contado con más compañeros para verificar las pruebas aportadas, lo cual les convierte en testigos muy valiosos.)
  2. JODIENDO (A) LA MARRANA (O CERDA): Si conoces los trapos sucios del personaje, o sabes por dónde suele pastar, lo suyo (obligación legal de cualquier ciudadano del Estado Español) es ponerlo en conocimiento de los mismos agentes, pues si tiene más “asuntos” por ahí­ es conveniente que le investiguen de oficio, para ver si hay más cosas que rascar. Esto es primordial, por ejemplo, si no quieres que el personaje se vaya de rositas (pues si le caen menos de dos años y es primera condena, ni siquiera pisara la cárcel).
  3. WEB COMERCIAL: Es muy posible que el personaje tenga página web. Si en ésta se desarrollan actividades comerciales, nunca viene de más informar pertinentemente a Hacienda y a la Seguridad Social sobre el asunto, así­ como la posibilidad de que esa página la hagan trabajadores que no estén cobrando mediante nómina legalmente cumplimentada, etc. Digamos que, las inspecciones por parte de ambas entidades para comprobar la correcta declaración de cuentas y el estado de una entidad que se está lucrando a espaldas de la Ley (según la LSSI, que obliga a los negocios en Internet a declarar pertinentemente sus ingresos y gastos, y a presentar cuentas) pueden sacar a la luz interesantes resultados.
  4. AMENAZAS: Cualquier amenaza que se reciba por parte de dicho personaje (caso de recibirse alguna) deberá ser comunicada a la Policí­a Judicial e investigada, pues es un agravante muy serio en una denuncia. Está contemplado como amenaza cualquier tipo de coacción, llamada telefónica, email… O la publicación de información privada, o cesión de ésta, por parte del encausado, a terceras personas para que sean ellos los que ejecuten su “terrible venganza”. Vamos, que si te amenaza algún majara de Internet, lo mejor que puedes hacer es entregar dichas pruebas de amenaza a las fuerzas de seguridad para que investiguen la fuente de la misma. Lo importante es sacar la basura a la calle, recuérdalo.
  5. MÁS CALLAO QUE UNA PERRA: Mantener un absoluto hermetismo público hasta que las cosas empiecen a caer por su propio peso. Una vez los medios de comunicación públicos (según la relevancia del personaje) se hayan hecho eco de la noticia, se puede comentar alguno de los datos que dichos medios de comunicación ya hayan contrastado (suelen ser los datos coincidentes en todos ellos, pues la manipulación periodí­stica, caso de demostrarse, está penada con multas tremendas y la posible inhabilitación del firmante del artí­culo de marras). De todas formas, lo mejor es no comentar nada, y disfrutar del momento como un niño chico lo hace viendo sus dibujos animados favoritos.

Eres dueño de lo que callas y esclavo de lo que hablas

En este caso, esa frase es el mejor consejo a la hora de conseguir que prospere una denuncia sobre uno (o más) delitos con origen en Internet. Cualquier mención a cualquier asunto puede ser utilizada en tu contra, aunque a veces, el factor suerte es más que determinante, pues puede que haya agentes de una de las Fuerzas de Seguridad del Estado investigando una web y recopilando datos y les puede caer en gracia encontrar fotos de menores haciendo “cositas”, que pueden agravarse caso de demostrarse implicación directa (como que en una foto aparezca el menor ejecutando un acto sexual y en otra foto, de cara, aparezca con los ojos tapados), que en el caso de una investigación de oficio auspiciada para engordar los cargos contra un personaje, es más que suficiente para conseguir los objetivos a los que se apuntaba en un principio.

Normalmente, esto serí­a un “tú me jodes a mí­, pues yo te jodo a tí”. Realmente, poco habrí­a que “joder” si la parte denunciante no tiene pruebas que aportar contra la parte denunciada. En muchos casos, estas pruebas son sólo cuestión de tiempo. Un mal paso por parte del denunciado agrava bastante la situación.

Pongamos un ejemplo: cojamos un foro lleno de subnormales que meten la pata mensaje sí­ y mensaje también (en algunos casos, con sus comentarios, y en otros casos, con los avatares que, al ser consentidos por los propietarios del foro, engordan aún más la lista de delitos, o aportan más pruebas al respecto de uno o más delitos de los ya cometidos). Estos personajes no están favoreciendo, precisamente, a los máximos responsables del foro, ya que están poniendo en bandeja un montón de pruebas.

Ataques aparentemente organizados

Imaginaos, por ejemplo, el caso siguiente: el propietario de una web quiere organizar un escarnio público contra alguien que le resulta molesto, por la razón que sea (puede que sea porque ese alguien conozca trapos sucios y de esa forma intente intimidarlo, aunque eso añadirí­a la intimidación a la lista de delitos… mmmm, interesante…) Pues bueno, supongamos que es así­, y que ese webmaster es tan tooorpe, que coge a dos o tres usuarios de su foro (los que él considere que están más cerca de la subnormalidad más profunda, por norma general) y les da permiso para organizar el escarnio, creándose estos personajes otras entidades secundarias (o utilizando algunas que ya tuvieran creadas.) Pues bien, en ese caso, y previamente comprobado todo por la Policí­a Judicial, permiten implicar directamente a dichos usuarios en el caso, y le es solicitada la base de datos de dicho foro al titular del mismo, para poder investigar de quiénes se trata. Normalmente, y aunque se usen proxies, se puede constatar, por la fecha, hora, IP y traceos, tanto normales como inversos, todos los movimientos de un usuario en Internet, hasta dos años (es una pauta ineludible a la cual, legalmente, se adaptó España en cuanto se puso en marcha la LSSI), quedando así­ claramente expuestos los personajes reales que se esconden tras el anonimato persiguiendo su propia credibilidad contra alguien que es víctima de una serie de injurias, calumnias, difamaciones, etc, sólo para el divertimento particular del desquiciado de turno y sus acólitos, los cuales, de ser identificados y poder ser encausados, correrán una suerte paralela a la del instigador, máxime si hicieron públicos datos, fotos, ví­deos, etc, de í­ndole privada y sin autorización de ningún tipo, con lo que la cosa empieza a pintarles muy mal.

Menores: el que con niños se acuesta, meado amanece…

Siguiendo con el tema de los foros, tanto da que el foro sea público en su totalidad o parcialidad, puesto que la mayorí­a de foros no controlan las nuevas altas, de forma que cualquiera puede saltarse las normas (imagí­nense un foro para mayores de dieciocho años repleto de menores de edad, que encima son los que echan más leña al fuego. ¡Eso es un polvorí­n, señores!)

Pues bien, existen multitud de foros que no controlan eso, puesto que sus dueños ni son informáticos, ni quieren saber nada de leyes de protección a menores, ni quieren oí­r hablar de corrupción de menores, entendiéndose dicho delito de corrupción de menores la exposición de éstos a contenidos orientados al público adulto, tanto en el visionado como en la participación en el mismo. Es por ello que, cualquier página que permita una descarga gratuita de material que incurra en esos parámetros, y no disponga de los medios apropiados para constatar la mayorí­a de edad de sus clientes o participantes, estára cometiendo un delito que puede dar lugar a actuaciones por parte de los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, que podrían llegar a forzar la retirada inmediata de dicho contenido, e incluso el cierre fulminante de la página, caso de demostrarse alguno de los supuestos, todo mediante la autorización judicial pertinente.

Amenazas: patrón de actuación

Normalmente, la mayorí­a de las empresas y profesionales que trabajamos en Internet tenemos una representación legal adecuada, y una información legal sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer en Internet, con lo que, dependiendo de lo que se quiera arriesgar un profesional, podrá mover los hilos pertinentes para intimidar legalmente a un «oponente». Todo webmaster que, en caso de haber sido denunciado y acusado por algún delito tipo violación a la intimidad, revelación de secretos, etc, proceda a amenazar a la persona o entidad que, cumpliendo con su deber legal, hubiera puesto en aviso a las fuerzas y cuerpos de Seguridad del Estado, tanto si la amenaza la hace en primera persona como a través de personas afines a él, sabe que sólo se está perjudicando a sí­ mismo, ya que las amenazas se sumarí­an a los cargos. Esto nos lleva a adoptar una postura de calma total frente a las posibles amenazas verbales y coacciones que un denunciado emplee, sobretodo si pasa de ser denunciado a imputado.

Así­ pues, si alguna vez tienes un problema en Internet que pueda ser denunciado (del tipo: utilización de datos personales, fotos, logos comerciales, invasión a la intimidad, plagio, etc) no dudes en reunir las pruebas necesarias para ello. Ten presente que, si la denuncia va contra un personaje o entidad que ya tenga alguna condena en su haber, por poco que le caiga puede entrar en la jaulita, e incluso le pueden cerrar su web, caso de tenerla (a veces es mejor intentar cogerle por todos los frentes posibles con la ayuda de las Fuerzas de Seguridad del Estado, que, obviamente, si ven indicios de más delitos, actuarán sin miramientos)